Lo más importante ante Dios y para nosotros mismos

CRECER EN EL AMOR ES LA CONSIGNA


DÍA PENITENCIAL

¿QUÉ LE DEBO OFRECER HOY AL SEÑOR COMO PENITENCIA? LO QUE MÁS IMPLICA SACRIFICIO PARA TI... INCLUSO EL SILENCIO....

Marcos 12,28-34

San Marcos nos indica que un escriba (intérprete/estudioso de la ley), que "los había oído discutir" y que sabía que Jesús les había respondido bien a los saduceos (vv.18-27), le preguntó: "¿Cuál es el primer mandamiento de todos?" (v.28). Los rabinos dividían los 613 preceptos de la ley (248 mandamientos y 365 prohibiciones) en "importantes" y "secundarios." El problema radicaba en que no estaban de acuerdo en si algunos eran más importantes que otros. Los líderes religiosos pensaban que declarar que algunos mandamientos eran más importantes que otros era restarles valor a esos otros, y que por lo tanto todo intento de establecer un orden entre los mandamientos era una ofensa a la ley misma. Este escriba quería saber cuál era el más importante de todos. En otras palabras, cuál de ellos define o resume mejor la Torá. 

En su respuesta Jesús cita el Shema (Dt 6:4-5) que todo judío varón y piadoso repetía dos veces al día (mañana y tarde). "El Señor nuestro Dios, el Señor uno es" (v.29). En tiempos de Jesús, la recitación de este texto recordaba con agradecimiento la elección del pueblo. Después Jesús especificó cuál era la principal obligación del ser humano: "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas" (v.30), esto es, con todas las fuerzas y capacidades que han sido dadas al ser humano. A lo que Jesús agrega: "Este es el principal mandamiento." Luego menciona por añadidura el segundo: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (v.31). Según Jesús: "No hay otro mandamiento mayor que estos" (v.31b).

Hoy por hoy, la pregunta del escriba es una que se mantiene vigente y está relacionada con aquello que consideramos más importante en una religión. Otros lo plantean así: ¿Qué hace a una religión verdadera? El apóstol Pablo llegó a la misma conclusión que Jesús en Ro 13:8. La pregunta es tan antigua como la iglesia misma. Para Santiago, en su epístola, "la religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo" (1:27). Siguiendo las enseñanzas de Jesús fundamentadas en el amor, Santiago propone que además de tomar en cuenta la importancia de la fe en Dios para agradarle y el logro de la vida eterna, es menester realizar buenas obras (2:17). Y, entre ellas, el amor al prójimo expresado de diversas formas.

El texto de hoy culmina mostrando al escriba muy bien impresionado con la respuesta de Jesús: "Bien, Maestro, verdad has dicho" (v.32). El escriba estuvo de acuerdo en que amar a Dios y al prójimo "es más que todos los holocaustos y sacrificios" (v.33). 

"Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente," le dio ánimo y le presentó un reto: "No estás lejos del Reino de Dios" (v.34). Con estas últimas palabras, Jesús se presenta como el maestro con autoridad, capacitado para emitir juicios de esta naturaleza.

Marcos acentúa el significado positivo del amor de Dios y del prójimo como quintaesencia de la instrucción ética. Quien ama a Dios con todas sus fuerzas y al prójimo como a sí mismo se encuentra cerca del Reino de Dios, que comienza a convertirse en realidad con Jesús.

1) Jesús juzga toda interpretación de la ley a la luz del propósito del dador de la ley: la misericordia, el amor y la redención. De esta forma, más allá de que uno deba actuar de acuerdo con lo que dicta la ley, también debe tener un compromiso íntimo con el espíritu liberador y creador de la ley. Respondemos de manera creativa, más allá de lo que la ley ordena, porque los propósitos de la ley están encarnados en nuestro corazón, porque son parte integral de nuestros motivos, intenciones y visión de lo que lleva a la vida plena.

2) En este texto el amor es central. El amor nos anima a seguir el modelo de Jesús, a luchar por una mayor inclusividad social. El amor nos motiva y da poder para superar todas las fronteras del prejuicio racial, de clase, de género, de cultura y de nacionalidad. A respetar a aquellos/as que no piensan igual que uno. Nos da poder para amar a nuestros enemigos, para convertir a nuestros enemigos en nuestros hermanos/as y hacerlos parte integral de nuestro círculo de ayuda mutua.

3) La ética de Jesús nos obliga a tomar en cuenta cómo nuestras acciones afectan las posibilidades de vida de nuestro prójimo.

4) Nuestro amor por Dios debe ir acompañado del compromiso de mejorar las condiciones de nuestro prójimo, en particular, las de los más débiles e indefensos.

5) La vida en el Reino es aquella que se vive con conciencia de las necesidades de los demás y sirviéndolos.
El mensaje de Jesús nos invita a tomar en cuenta su dimensión liberadora y transformadora. La iglesia de hoy está llamada a acompañar a toda persona sin importar quién sea o de dónde venga. No estamos llamados/as a imponer "cargas." Mucho menos a establecer juicios sino, a comunicar un mensaje en el que las personas puedan sentirse incluidas en el amor de Dios y no excluidas.

QUE ESTA SEMANA TERMINEN DICIÉNDOSE: GRACIAS SEÑOR QUE HOY PUDE AMAR A MI PRÓJIMO.

BENDICIONES.

P. Jorge Domínguez S. C.